Había una vez un pueblo completamente deshabitado.(...)Una tarde, en otoño, llegó al pueblo abandonado un viajero que se había equivocado de camino. Llamó dubitativamente a la puerta de la primera cabaña y entonces salió una bella mujercita bellisima, y le preguntó que qué queria. El viajero le dijó que quería refugiarse en algun sitio. La bella mujer le dijo que podia quedarse en su casa. Durante la noche se conocieron más bien, y pensaron mutuamente que estaban echos uno para el otro.
Tres meses después decidieron tener hijos y casarse.
Ya que el pueblo estaba vacio tuvieron muchos hijos para que el pueblo se llenase. La família fueron felices y comieron perdices.