Érase
una vez, un hombre se fue a hacer senderismo a la Sera de Tramuntana
y se fue a buscar una cueva para dormir por la noche porque llovia
mucho.
Cuándo
entró en la cueva se encontró a un dragón rojo. El hombre intentó
escapar de la cueva, pero no pudo y el dragón. Le ordenó hacer
tres pruebas para salir. La primera era que tenía muchas piedras en
forma de dragón. Al hombre le costó muchas horas, pero todavía le
quedaban dos pruebas. La sugunda era hacerle un masaje y la tercera
era que se quedase dormido. Cuándo se durmió el hombre salió
corriendo hacia su casa.
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